"¡Lanza
sa'd lanza!... ¡Ofrendaría, mi padre y mi madre por
ti!
En el Nombre de Dios, Clemente y Misericordioso:
Y recomendamos al hombre benevolencia para con sus padres. Su
madre le concibe, pena tras pena, y deja de amamantarlo a los dos años.
Y le dijimos: "Agradéceme a mí y a tus padres, porque el retorno será a
mí. Pero si te obligaran a que me asocies algo, que tú ignoras, no les
obedezcas; compórtate con ellos con benevolencia en este mundo, y sigue
el camino de quien se vuelve a mí en todo. Luego vuestro retorno será a
mí y entonces os haré saber cuanto hacíais". (31:14,15)
Estas aleyas encierran una historia única y asombrosa; en ella, un
joven guarda en su interior, un sin número de sentimientos opuestos.
Triunfando finalmente el bien sobre el mal y la fe sobre la
incredulidad.
El joven del cual hablamos era uno de los más nobles de Makka, de origen
ilustre. Llamado Sa'd Ibn Abi Uaqqás (que Allah se complazca de él).
Sa'd Ibn Abi Uaqqás era aún un joven cuando la luz del Islam iluminó
Makka. Era cariñoso con sus padres, y apegado a ellos, en especial a su
madre.
A pesar de haber cumplido los diecisiete años, Sa'd tenía el juicio y
la sabiduría de muchos ancianos.
A diferencia de los jóvenes de su edad, Sa'd no se sentía atraído por
las diferentes diversiones y placeres que gustaban los de su edad. Su
atención se centraba en la fabricación y reparación de arcos y flechas
y la práctica de la arquería.
Tampoco se sentía cómodo con las creencias y costumbres que tenía su
gente. A veces parecía estar esperando que algo o alguien extendiera
una mano fuerte y firme que los sacase de esa miserable situación .
Y sucedió que Allah, había decidido honrar a la humanidad con esta
mano firme y fuerte. Nos referimos al Mensajero de Allah, portando esa
luz divina : El Sagrado Corán, el Libro de Dios.
Sa'd se apresuró a responder a este llamado hacia la Guía y la Verdad .
Fue uno de los primeros musulmanes.
El propio Sa'd solía enorgullecerse de ello diciendo:
"Pasaron siete días en los que yo representaba a un tercio de los
musulmanes".
El Mensajero de Allah (PyB) se alegró mucho cuando Sa'd abrazó el Islam,
pues ya demostraba indicios de tener un futuro brillante y una hombría
sin igual. Esto dejaba pensar que: "este cuarto creciente pronto
brillaría con el esplendor de la luna llena".
Y es que Sa'd era noble... de origen ilustre... y apreciado... que
influiría sobre muchos de los jóvenes de Makka para seguir su senda y
su religión.
Además, Sa'd pertenecía a la tribu de la madre del Profeta (PyB): Los
Bani Zuhra. Esto hacía que el Mensajero (Py B) se enorgulleciera de este
parentesco. En cierta ocasión, estaba el Mensajero (PyB) sentado con
algunos Sahabas y divisaron a Sa'd venir hacia ellos; el Profeta (PyB)
exclamó : "¡Este es mi tío! ¡Muéstreme alguien así!"
Pero la islamización de Sa'd Ibn Abi Uaqqás no fue algo sencillo y
simple. Al contrario; lo expuso a una prueba de las más duras, difíciles
y violentas. Fue tal, que Allah reveló en el Sagrado Corán aleyas al
respecto.
Dijo Sa'd :
"Tuve un sueño tres días antes de abrazar el Islam. En él, yo estaba
inmerso en una oscuridad total. Mientras me debatía entre las
profundidades de esta oscuridad, vi una luna llena y brillante que me
iluminaba. La seguí, hasta ver un grupo de personas que estaban delante
siguiendo la luna: Divisé a Zaid Ibn Háriza, a Alí Ibn Abi Tálib y a Abu
Bakr As
Siddiq. Les dije: ¿Desde cuándo estáis aquí? Me dijeron: ¡Recién
llegamos!"
"Poco después, me contaron que el Mensajero de Allah invitaba a la
gente hacia el Islam en secreto, supe entonces que Allah quería algo
bueno para mí, me extraería de las tinieblas a la luz, por medio de
el."
"Me dirigí al Profeta (PyB) rápidamente, lo encontré haciéndo la
oración del '
Asr (La tarde), abracé luego el Islam; haciéndolo antes,
solo las tres personas que vi en el sueño."
Sa'd prosigue con su relato diciendo:
"Al enterarse mi madre de mi islamización, se enfureció e intentó
aprovecharse sabiendo como la quería. Me dijo: ¡Sa'd! ¿Qué religión es
esta que te ha alejado de las creencias de tu padre y tu madre? ... ¡Por
Dios! ¡Dejarás tu nueva religión o yo dejaré de comer y beber hasta que
muera! Entonces se partirá tu corazón de pena por mí y la gente te lo
reprochará para siempre."
"Le dije: No lo hagas. No abandonaré mi religión por nada."
"Sin embargo cumplió con su amenaza. Dejó de comer y de beber por
días, hasta que se debilitó."
"Le pedí continuamente que comiese o bebiese. Siempre me rechazaba y
juraba que no comería ni bebería hasta que muera o yo dejara mi
religión."
"Al ver su actitud, le dije: ¡Madre! Te quiero mucho, pero mucho
más a Allah y a Su mensajero... ¡Por Allah! Aunque tuvieses mil almas y
las viera salir de tu cuerpo una por una ¡no abandonaré esta religión
por nada! "
"Cuando mi madre observó la firmeza en mi posición, cedió. Comió y
bebió.
Fue entonces, que Allah reveló en el Sagrado Corán:
"Pero si te obligaran a que me asocies, algo que tú ignoras, no
les obedezcas; compórtate con ellos con benevolencia en este
mundo".(
Sura 31:15)
El día de la islamización de Sa'd Ibn Abi Uaqqás, se cuentan entre
los más bienaventurados para el Islam y los musulmanes:
En la batalla de
Badr, se presentó Sa'd con su pequeño hermano Umeir,
quién era aún adolescente. Cuando el Mensajero de Allah (PyB) comenzó a
pasar revista a los soldados musulmanes antes de la batalla, Umeir se
escondió para que no lo reconociese y lo devolviese, impidiéndole
combatir por su corta edad. Pero el Profeta (PyB) al verlo lo rechazó.
Umeir comenzó a llorar; hasta que del Profeta (PyB) se enterneció y le
permitió estar entre los soldados.
Al ver esto. Sa'd se alegró muchisimo. Se acercó orgulloso a su hermano
y le anudó el cinto que cargaba su espada, de forma apropiada por su
corta edad y tamaño...., así partieron ambos a entregar su máximo
esfiuerzo por la causa de Allah.
Cuando terminó la batalla, Sa'd retornó solo a Medina. Umeir había
caído como mártir en los campos de Badr. Allah sería Quién le
recompensase por la pérdida de su hermano.
En la batalla de
Uhud, cuando las piernas temblaban de miedo, cuando
los soldados musulmanes se vieron separados del Profeta (PyB) y en
retirada, un pequeño grupo de guerreros, se mantuvo alrededor del
Profeta (PyB) defendiéndole de los incrédulos.
Apenas sumarían diez, entre ellos Sa'd Ibn Abi Uaqqás. Firme y valiente,
defendiéndo la vida del Profeta con su arco y flechas, haciédo caer
mortalmente herido a los incrédulos con cada flecha con él lanzada.
Al verlo a Sa'd comenzó a animarlo diciéndole:
"! Lanza Sa'd...lanza!...!Ofrendaría mi padre y mi madre por ti! (*)
Sa 'd se enorgullecía siempre por estas palabras del Profeta (PyB) y
solia decir:
"El Mensajero nunca llegó a ofrendar a sus padres por nadie, sino
por mí".
Sin embargo, la gloria de Sa'd llegó a la cima, cuando el Califa Omar
Ibn Al Jattab decidió enfrentar a los persas, en una guerra para acabar
con su poderío, derrumbar su imperio, y erradicar el politeísmo de esas
tierras.
El Califa Omar envió misivas a sus representantes en las distintas
provincias. Debían enviarse a la capital todos los hombres con armas,
monturas y cuánto pudiesen aportar a la victoria, ya sea con su
participación, con buenas sugerencias o con poesías y discursos que
animen a los combatientes.
Los contingentes comenzaron a llegar a la capital (Medina). Llegaban de
todos los rincones de la nación islámica con la esperanza de ofrendar su
máximo esfuerzo por la causa de Allah. Cuando el ejército se completó,
Omar consultó a la gente de experiencia y de buen criterio ¿Quien
debería ser el Comandante del ejército principal y líder de la campaña?
Todos los consultados respondieron al unísono:
¡Sa'd Ibn Abi Uaqqás! ¡El León Combatiente!
Fue así, que Omar llamó a Sa'd y le asignó el comando del ejército,
haciéndole entrega del estandarte.
Cuando el grueso del ejército, se disponía a salir de Medina, Omar se
acercó para despedirlos, pues, a pesar de sus obligaciones, ardía de
deseos de estar marchando con ellos y se consolaba acompañándolos hasta
las afueras de la ciudad.
Finalmente aconsejó así al Comandante:
"¡Sa'd! No hay ningún parentesco que valga ante Allah excepto la
obediencia. Los nobles son iguales que los humildes ante Allah. Allah es
el Señor de los humanos y todos son Sus siervos. La gente se distingue
sólo por el temor a Allah y obtienen Su recompensa a través de la
obediencia a Él. Haz, pues, como lo haría el Profeta; y ten por seguro
que esto es lo correcto".
Este ejército de Sa'd se componía de: Noventa y nueve soldados que
asistieron a la batalla de Badr, más de trescientos de los que juraron
fidelidad al Profeta en "Bai'at ur Riduán" (**), trescientos de
los que acompañaron al Profeta (PyB) durante la conquista de Makka y
también marchaban con ellos setecientos hijos de los sahabas.
Sa'd avanzó con sus tropas hasta un lugar llamado "Al Qadisía" (***)
y allí enfrentó al poderoso ejército persa durante varios días. El
último día de batalla, mostró un ejercito musulmán decidido a definirla.
Rodearon al enemigo y luego penetraron entre sus líneas desde todas
las direcciones. Exclamando: "No hay más dios sino Allah", "Allah es
el más grande".
Fue este, un combate violento y desesperado, al matar a Rustum, el
general persa, mostraron su cabeza en alto con una lanza. En ese momento
los persas se dispersaron; el terror y la confusión se apoderó de sus
corazones mientras que los musulmanes iban sometiéndolos con facilidad.
El botín de guerra fue abundante. Los persas caídos fueron más de
treinta mil hombres, muchos de ellos ahogados al querer huir por el río.
Sa'd vivió mucho tiempo y Allah le concedió una gran fortuna. Sin
embargo, antes de su muerte, pidió un simple abrigo de lana rústica y
dijo:
"Deseo que se me amortaje con esta ropa. Con ella enfrenté a los
incrédulos el día de Badr y con ella deseo encontrarme con Allah, el
Todopoderoso".
Sa'd Ibn Abi Uaqqás, murió en su casa, en Al 'Aqiq y fue sepultado en
Medina el año 55 de la Hégira. Tenía entonces sesenta y cuatro años. La
oración funebre por él fue dirigida por el gobernador Maruán Ibn Al
Hákam.
¡Que Allah ,se complazca de él!
(*) Llegaría a ofrendar a mi padre y a mi madre por ti.
Esta expresión árabe indica el sumo aprecio que se tiene por alguna
persona.
(**) Bai'at ur Riduan: Esto fue un juramento, tras impedir
a los musulmanes visitar Makka y difundirse erróneamente la muerte en
ese lugar de Ozman Ibn Affan.
(***) Al Qadisía: Lugar al Su de Irak, cerca de
Kufa, donde
se desarrolló la batalla homónima.
Esta batalla, marcó la victoria final de los musulmanes sobre el
imperio Persa.