Podría uno preguntarse: si el Corán niega la Trinidad y la filiación divina de
Jesús, ¿cuál fue entonces, la misión real de Jesús?
De
acuerdo con el planteamiento islámico, Jesús fue un eslabón en una larga cadena
de profetas y mensajeros enviados por Dios, a diversos pueblos y naciones,
siempre que necesitaron alguien que les guiara y, sobre todo, cuando se
desviaron de las enseñanzas de Dios. Jesús fue especialmente preparado por Dios
para ser enviado a los judíos, que se habían desviado de las enseñanzas de
Moisés y de otros mensajeros. Al igual que había sido apoyado milagrosamente por
Dios en su concepción, nacimiento e infancia, también le fueron concedidos otros
milagros para demostrar así que era un Enviado de Dios. Sin embargo, la mayoría
de los judíos rechazaron su ministerio. El Corán nos relata la misión de Jesús
en los versículos siguientes, que son continuación de los citados anteriormente,
en los cuales se comunica a María la Buena Nueva:
«El
le enseñará la Escritura, la sabiduría, la Torah y el Evangelio. Y como enviado
a los hijos de Israel dirá: "Os he traído un signo que viene de vuestro Señor.
Crearé para vosotros del barro la imagen de un pájaro; después soplaré en ello,
y con el permiso de Dios, se convertirá en pájaro. Asimismo, y con el permiso de
Dios, curaré al ciego de nacimiento, al leproso y resucitaré a los muertos. Os
informaré de lo que coméis y de lo que atesoráis en vuestras casas. Ciertamente,
tenéis en ello un signo, ‑si es que sois creyentes. Vengo a confirmar la Torah
que me precedió, además de declararos lícitas algunas de las cosas que os fueron
prohibidas. Y os he traído también un signo que viene de vuestro Señor; ¡Temed,
pues, a Dios y obedecedme! Dios es mi Señor y vuestro Señor. ¡Adoradle, pues!
Esta es la senda recta. "» (3:485l.)
En
otro versículo del Corán, Jesús confirmó la validez de la Torah que fue revelada
a Moisés, y anunció también la buena nueva de la venida de un último enviado.
Esto queda claramente indicado en el versículo siguiente:
«Y
cuando Jesús hijo de María, dijo: "¡Hijos de Israel! Yo soy el que Dios os ha
enviado, en confirmación de la Torah que me precede, y como anuncio de una buena'
nueva de un enviado que vendrá después de mí, llamado Ahmad. " Pero, cuando les
llegó con las evidentes pruebas, dijeron: "¡Esto es una magia manifiesta!’’. »
(61:6.)
El
mensajero, del cual Jesús anunció la buena nueva se cita tanto en el Antiguo
como en el Nuevo Testamento de la Biblia. En el Antiguo Testamento figuran
varias profecías que únicamente pueden relacionarse con el profeta Muhammad.
Citaremos solamente una, de tantas otras que sólo se aplican a Muhammad. Esta
profecía, que fue dirigida a Moisés, decía que Dios enviará entre los «hermanos»
de los israelitas a un profeta como Moisés, que será un fundador, un líder y un
ejemplo de una comunidad de creyentes. Esto lo leemos en los siguientes
versículos del Deuteronomio, capítulo 18.
«Yo
le suscitaré un profeta de en medio de sus hermanos semejante a ti, y pondré mis
palabras en su boca y les hablará todo lo que yo mandaré. Mas el que no quisiere
escuchar las palabras que hablará en mi nombre, experimentará mi venganza.»
(Deut. 18:18‑20.)
Cualquiera que esté familiarizado con la vida del profeta Muhammad, verá
fácilmente que nadie mejor que él encaja en la descripción anterior. Fue el
profeta Muhammad y no Jesús quien, como Moisés, nació de padres normales, se
casó, fundó una comunidad fiel, estableció una gran ley y murió de manera
natural.
Estudiando cuidadosamente el Nuevo Testamento, se ve que Jesús cita a este mismo
profeta en Juan 14:16,17:
«Y
yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador para que esté con vosotros
eternamente, a saber, el Espíritu de verdad.
Más
adelante, en la descripción especifica de este Espíritu de la Verdad y de su
papel, podemos leer en Juan 16:13,14:
«Cuando venga el Espíritu de la verdad, él os enseñará todas las verdades, pues
no hablará de suyo, sino que dirá todas las cosas que habrá oído y os
pronunciará las venideras. El me glorificará ... »
Los
términos de esta profecía no aseguran la conclusión que usualmente se le
atribuye, es decir, que se refiere al Espíritu Santo. La explicación relativa al
Espíritu Santo queda excluida por un versículo anterior de Juan, que dice:
«Más
yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si yo no me voy, el
Consolador no vendrá a vosotros.» (Juan 16:7.)
De
la Biblia se deduce claramente que el Espíritu Santo solía visitar a los hombres
antes y durante la vida de Jesús. Juan fue reconfortado con el Espíritu Santo
antes de nacer, y el mismo Jesús recibió al Espíritu Santo en forma de paloma.
Las
características de este Consolador, tal como se puede deducir de la profecía,
son las siguientes:
1.
No vendrá hasta que Jesús haya partido.
2.
Permanecerá para siempre con los creyentes.
3.
Glorificará a Jesús.
4. Hablará lo que él escuche de Dios.
Estas características únicamente son aplicables al profeta Muhammad, como
demuestra la siguiente breve observación:
1.
El profeta Muhammad fue el único mensajero que vino después
de Jesús., Transcurrió un intervalo de seis siglos entre ellos. La misión de
Jesús estuvo limitada a «las ovejas perdidas de los hijos de Israel», pero el
mensaje de Muhammad fue universal. Esto explica la segunda característica.
2.
Dios solamente quiso que el mensaje del profeta Muhammad
fuera universal y perdurable. Esto está de acuerdo con la manifestación de que
el Consolador permanecerá para siempre con los fieles.
3.
Ningún otro profeta glorificó a Jesús tanto como lo hizo el
profeta Muhammad. Los judíos han considerado a Jesús como impostor y acusaron a
su madre de inmoralidad. Trataron de crucificarlo. El profeta Muhammad glorificó
a Jesús como un gran profeta y como la «Palabra de Dios». El Sagrado Corán le
atribuye milagros que no se mencionan en la Biblia. María, por otra parte, está
considerada como la más casta y enaltecida entre todas las mujeres del Paraíso.
De esta manera, Muhammad realmente glorificó a Jesús.
4.
La cuarta característica también se aplica netamente al
profeta Muhammad. El Corán fue revelado al profeta Muhammad a través del ángel
Gabriel. Cuando el ángel terminaba de recitar algunos versículos del Corán, el
profeta Muhammad comunicaba de palabra a sus compañeros lo que había escuchado
del ángel, sin añadir, modificar ni olvidar nada. El Corán también describe al
profeta Muhammad: «No habla por pasión propia. No es sino una revelación
transmitida» (514,5). Si comparamos esto con «no habla por autoridad propia»,
vemos la notable semejanza entre las características del Consolador y las del
profeta Muhammad. Estas y otras profecías del Antiguo y Nuevo Testamento
predicen con términos inequívocos la venida del profeta Muhammad, que es
rechazado por los judíos y por los cristianos debido a malentendidos y
prejuicios y no en la base de un cuidadoso estudio de la Biblia, del Corán, y de
modernos hallazgos en el campo de las religiones comparadas.
EVIDENTES PRUEBAS DE LA EXPLICACIÓN CORÁNICA
La
suposición absoluta es una de las causas de duda y de la falta de voluntad de
mucha gente, en relación con la aceptación del punto de vista del Corán acerca
de Jesús. Y esto sucede a pesar de que este punto de vista se apoya en:
a)
La tradicional historia del cristianismo que
continuó durante tres décadas después de la desaparición de Jesús, como una
secta dentro del judaísmo.
b)
Las prácticas de numerosas sectas y eruditos cristianos a
lo largo de la historia del cristianismo.
c)
Los hallazgos de numerosos eruditos bíblicos y de
investigaciones científicas, que fueron aplicadas a la Biblia.
d)
El instinto de mucha gente (algunos de los cuales piensan
que son cristianos), que creen en un solo Dios, pero no pueden aceptar a Jesús
como Dios o como hijo de Dios.
Vale
la pena señalar que las principales diferencias entre la explicación del Corán y
lo que han encontrado tanto la investigación como los eruditos modernos es que
el Corán dijo lo mismo que dice hoy día sobre Jesús y su misión, hace ya catorce
siglos, y nunca cambió su postura.
MOTIVOS QUE MANTIENEN A LA GENTE ALEJADA DEL ISLAM
Algunos de los otros motivos que puedan ser causa del rechazo de los argumentos
del Corán son:
a)
El prejuicio establecido contra el Islam, producto de las
cruzadas y en buena parte también del conflicto árabe‑israelí en el Oriente
Medio.
b)
La confusión. Aunque mucha gente no acepta el cristianismo,
tampoco saben dónde está la verdad.
c)
Las presiones sociales y la reputación académica. Mucha
gente teme aceptar el Islam porque creen que sufrirían burlas, se verían
alejados de sus parientes y amistades, en el caso de que rechazaran abiertamente
el cristianismo y aceptaran el Islam. A nivel académico, especialmente entre los
orientalistas, si alguien llega a escribir favorablemente sobre el Islam y el
Corán, nadie revisará su trabajo o hará citas del mismo, y ni siquiera será
considerado un trabajo erudito. Incluso podría autodestruirse profesionalmente.
El Washington Post (5 de enero de 1978), informó que en una Universidad de
Richmond, el profesor doctor Robert Alley perdió la cátedra del departamento de
religión porque mantenía el punto de vista de que Jesús nunca pretendió ser el
hijo de Dios. Después de realizar numerosas investigaciones en antiguos
documentos que habían sido hallados recientemente, el Dr. Alley llegó a la
siguiente conclusión:
«Los
pasajes (de la Biblia) en los que Jesús habla del hijo de Dios, son adiciones
posteriores ... Esta pretensión de deidad para sí mismo no habría sido coherente
con su estilo de vida, tal como lo podemos reconstruir. Durante las tres
primeras décadas después de la muerte de Jesús, el cristianismo continuó como
una secta dentro del judaísmo. Las primeras tres décadas de la existencia de la
iglesia fueron dentro de la sinagoga. Esto sería increíble si ellos (los
seguidores) hubieran proclamado abiertamente la deidad de Jesús.»
6. Y
de cuando Jesús, hijo de María, dijo: " ¡Oh, israelíes!, ciertamente soy el
apóstol de Dios enviado a vosotros, corroborante de cuanto de la Biblia me
precedió y albriciante de un Apóstol que vendrá después de mí, cuyo nombre será
Ahmad (Muhammad)!" Mas cuando les presentó las evidencias, dijeron: " ¡Esto es
pura hechicería!"
14.
¡Oh, creyentes! ¡Sed los ayudantes de Dios!, como jesús, hijo de María, dijo a
los discípulos: "¿Quiénes serán mis socorredores en la causa de Dios?" Dijeron
los discípulos: " ¡Nosotros seremos los ayudantes de Dios!" Creyó, pues, una
parte de los israelíes y otra negó, y entonces fortalecimos a los creyentes
sobre sus enemigos y salieron victoriosos.
(del
Sagrado Corán.61:6,14)