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1. Loado sea Dios, Señor de los
mundos; a Ti únicamente adoramos, y a Ti imploramos ayuda.
En
cuanto a Muhammad, que Dios se incline sobre él y lo acoja en su seno, le
testimoniamos nuestra gratitud y nuestro respeto por todo lo que ha hecho por el
bien de la humanidad.
2. El concepto de mensajero de Dios
puede variar según los países, el medio y las épocas.
Para
los musulmanes, si el hombre es la más digna de todas las criaturas, el
mensajero de Dios es el más perfecto de todos los hombres. Evidentemente, esto
no se concibe más que bajo los mejores aspectos de la humanidad.
3. La vida humana tiene dos grandes
aspectos: material y espiritual. El guía ideal para los hombres sería aquel que
lograra crear un equilibrio armónico entre ambas facetas y dar un ejemplo
práctico de vida al resto de los hombres.
4. La historia ha conocido
innumerables casos de reyes, sabios, santos y otros destacados personajes, cuya
vida aporta los mejores ejemplos a imitar. ¿Por qué estudiar la vida de Muhammad,
un hombre como los demás, trece siglos después de su muerte, y cuando la ciencia
ha logrado un desarrollo increíble y las circunstancias e incluso las
concepciones de nuestra vida se han transforma do profundamente?.
5. Para un musulmán, la respuesta es
sencilla: no se puede ser musulmán sin seguir la conducta del guía. Pero para
quién todavía no conozca los detalles de la Sîrah (biografía de Muhammad) es
importante recordar ciertos hechos:
a) Su enseñanza fue redactada bajo su
dirección y conservada para la posteridad de manera fidedigna. De entre los
funda dores de las distintas religiones, Muhammad tuvo la feliz idea de no sólo
comunicar a su pueblo las revelaciones y mandamientos divinos que recibía de vez
en cuando, sino también de dictarlos a sus escribas y de asegurar la difusión de
sus copias entre sus discípulos. Por lo que se refiere a la conservación de sus
enseñanzas, fue para los musulmanes un deber religioso recitar en sus oficios
los pasajes de la revelación. Se debía aprender de memoria copias escritas de la
revelación, EL Corán, así como aprenderlo íntegramente de memoria. Ambos
procedimientos son legítimos para la correcta transmisión del mensaje divino en
la lengua original. El texto coránico es más voluminoso que el Pentateuco y los
cuatro evangelios juntos. No nos extrañemos pues, de que rija todos los aspectos
de la vida humana.
b) Muhammad, no se proclama el único
mensajero de Dios; al contrario, afirma que Dios ha enviado antes que a él, a
otros mensajeros para todos los pueblos del mundo. De entre estos, nombra
algunos como, Adán, Noé, Abraham, Moisés, David, Jesús, añadiendo además que
hubo otros a los que no cita. No reclama para sí, más que la función de
restaurar la verdad eterna, revivificar lo que los antiguos profetas habían
enseñado y que se había degradado por las guerras y revoluciones acaecidas en la
triste historia de los descendientes de Adán y Eva. Muhammad, no se vio
defraudado en la convicción de que su enseñanza del mensaje divino, se
mantuviera intacta tras él, sin que Dios tuviera que mandar un nuevo mensajero.
Efectivamente, poseemos el Qur’ân y el Hadîth en su lengua original.
c) Desde el principio de su misión,
Muhammad se dirige al mundo entero, sin limitarse a un pueblo, ni a una época
cualquiera. No reconoce desigualdades de raza o clase: para el Islam, la
igualdad absoluta entre los hombres y la superioridad individual por las buenas
obras, es la norma.
d) En la sociedad humana, el bien y el
mal absoluto, constituyen raras excepciones y la mayoría se agrupa en una
categoría intermedia. Muhammad no limitó su mensaje a una "élite" del género
humano, sino que lo destinó fundamentalmente a la gente corriente, es decir, a
la inmensa mayoría de los mortales. Según las palabras del Qur’ân, lo que el
hombre debe de buscar es "El bien en esta vida y el bien en la última".
e) En la historia humana, no faltan
grandes reyes, conquistadores, reformadores, ascetas, etc. Pero la mayoría de
ellos sólo tienen un valor limitado a su propio entorno. La unión de todos estos
aspectos en un único hombre, como ocurre con Muhammad, es no sólo muy raro, sino
que además, en su caso, la doctrina tiene el privilegio de ser puesta en
práctica por el mismo que la enseña: la dirección está equilibrada por la
experiencia.
f) Como reformador, basta decir que
Muhammad es el fundador de una de las más grandes religiones del mundo actual,
que se mantiene activamente y cuyas pérdidas comparadas con las ganancias
diarias, son casi inapreciables. Como asceta y practicante de sus propias
doctrinas, vemos que la vida de Muhammad fue irreprochable. Como organizador
social sabemos que partiendo de la nada, en un país de bellum omnium contra
omnes, terminó al cabo de diez años constituyendo un Estado de más de tres
millones de kilómetros cuadrados, en los que se incluían la totalidad de la
península arábiga y las regiones meridionales de Irak y Palestina. Este
territorio lo transmitió a sus sucesores que lo ampliaron por Europa, Asia y
África, en sólo quince años después de su muerte. Como conquistador, las
pérdidas de ambos lados en sus guerras, no sobrepasaron más que algunos centena
res de hombres y sin embargo en todos sus territorios la obediencia era
perfecta. En efecto, reinó más sobre los corazones que sobre los cuerpos. En
cuanto al triunfo de su misión, durante su vida, coincidiendo con la última
peregrinación a la Meca, pudo dirigirse en ‘Arafat, a un grupo de aproxima
demente unos 150.000 fieles, mientras que un número todavía mayor de musulmanes
se había quedado en este momento, en sus casas.
g) Muhammad no se consideró nunca por
encima de las leyes que imponía a sus fieles, más bien al contrario, rezaba,
ayunaba y daba limosna mucho más de lo que exigía a sus discípulos. Como
veremos, era justo y compasivo incluso con sus enemigos, tanto en época de paz
como de guerra.
h) En cuanto a sus enseñanzas, le
interesan todos los aspectos de la vida humana: las creencias, prácticas
espirituales, moral, economía, política, en resumen todo lo que concierne a la
vida individual y colectiva, espiritual o temporal. Por lo demás, ha dejado su
propio ejemplo de cada uno de estos puntos
6. Es obligado estudiarlo antes de
juzgarlo.
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